EBULLICIÓN ROQUERA
"Somos animales de directo".



El rock siempre va por delante con Luback. Después de aprender escuchando a los grandes, ha llegado el momento de mostrar su potencial. Traaen bajo el brazo un trabajo contundente que no deja nada en el aire. Luback viene con ganas de quemar el cuentakilómetros con canciones frescas y comprometidas.

Photomusik: ¿Luback es una mezcla de música interpretada en la Misa Luba de Guinea Ecuatorial (la versión africana de la misa católica, muy tribal) y rock o va más allá?
Luback:
Bueno, la parte relacionada con la Misa Luba tiene que ver con cierta espiritualidad y con esa intensidad tan emocionante, pero sin el aspecto religioso. Y también, y quizá sobre todo, con la vena étnica de la música, con las raíces. Quizá por eso acabamos siempre soltando brochazos de folk, blues, soul, americana... Al final, lo que hacemos es música orgánica y rock, ese sería un buen resumen.
Ph.: ¿Qué hubiera sido de Luback sin la ayuda del crowdfunding?
L.:
¡Buuufff! Pues estaríamos en la cuneta, probablemente... De hecho (y esto no lo sabe mucha gente) el disco "Relative Keys For Vital Subjects" (2016) también fue financiado con una especie de crowdfunding privado. Un pequeño grupo de personas decidieron apoyar el proyecto, y poder grabar ese disco de aquella manera fue un punto de inflexión para la banda. ¡Y ahora esto! Que tanta gente nos haya apoyado de esta forma nos ha salvado la vida, ni más ni menos. Para los músicos de Luback, hasta hoy, no hay ingresos. Llevamos muchos años invirtiendo tiempo, energía y la pasta que podemos en esto, pero nunca habríamos podido costearnos por nuestros propios medios una grabación como la que acabamos de terminar. Es un lujo que debemos a todos y cada uno de esos mecenas, y eso nos ha dado alas.
Luback es una banda de rock con toques estilo americano. Créditos de la fotografía: Roberto Valentín Carrera




Las letras de Luback sn comprometidas y duras.
Luback nació en 2011 con influencias de Eric Clapton, Tedeschi Trucks Band o The Black. Créditos de la fotografía: Roberto Valentín Carrera
Ph.: Para hacer rock, hay que creer en él a ciegas. ¿Importa más el corazón o la cabeza?
L.:
El corazón, sin duda. La cabeza, en ese sentido, te puede llevar a muchos precipicios. "Que el rock no está de moda, que hay que ser más práctico, que estás perdiendo el tiempo...". Si lo sientes y lo llevas dentro, lo ves claro, y eso despeja todas las dudas. Es mejor tener una razón por la que haces lo que haces que una meta. Tienes que saber el por qué de cada paso

Ph.: ¿Existe algo de oscuridad en vuestro sonido o predomina la concentración?
L.:
La oscuridad siempre anda cerca. Es parte de las emociones, parte de lo que pasa en nuestras vidas y en el mundo. A veces es más predominante y otras veces menos, va por rachas. En el disco de "Relative Keys For Vital Subjects" hay mucha oscuridad, pero es solo una radiografía de aquel momento. En cualquier caso, creemos que es bueno expresar todo eso en nuestra música.


Luback es sinónimo de rock, blues y folk




Letras en inglés y espíritu para divertir.
Portada de 'Black Cat', adelanto de su trabajo nuevo titulado 'The Measure of the Step'
 
Ph.: ¿Queréis hacer pensar o divertir con vuestras canciones?
L.:
¡Las dos cosas! Las canciones son estados de ánimo. Pueden ser profundas, filosóficas, poéticas... o puro desparrame sin sentido. No nos gusta ponernos reglas respecto a eso.


Ph.: El patrón de Luback se mueve entre Eric Clapton, The Black Crowes o Bob Dylan, entre otros. ¿Existe algún referente español en vuestra música?
L.:
¡Claro! Hay grandísimos artistas y bandas en España. Si hablamos concretamente de música escrita en español, quizá Quique González, Coque Malla, De Pedro o Los Lebowski son de los que tenemos más en un pedestal. Y luego también hay gente de aquí que escribe en inglés y que nos flipan, como The Soul Jacket, Aurora & The Betrayers, Red Apple o Anaheim.


Ph.: Ahora hacéis letras en inglés. ¿El cambio a este idioma va más orientado al mercado anglosajón y abandona el hispanohablante?
L.:
No necesariamente. Hacemos la música que nos gusta y como nos gusta. Entendemos que este estilo suele tener mejor acogida en países del Norte de Europa, Alemania, Reino Unido, USA... pero creemos que puede gustar aquí también, y en Latinoamérica hay mucha cultura rock. La verdad es que no nos enfocamos a ningún mercado, tendrán que ser los mercados los que vean qué hacen con nosotros.

Ph.: ¿Pensáis que esta lengua es más pegadiza que el castellano? ¿Y más atractiva?
L.:
Hmm... Buena pregunta... Es cierto que el inglés tiene muchos monosílabos y eso lo hace muy rítmico, pero es difícil decir si es más pegadizo o atractivo. La Macarena es muy pegadiza, ¿no? En nuestro caso, se trata simplemente de un tema de estilo musical. El inglés pegaba más con lo que hacíamos y acabó saliendo solo.


Ph.: ¿Sentías igual la música en el estudio que en el directo?
L.:
No, eso es imposible. Intentamos ir poco a poco acercándonos todo lo que podemos a esa energía, que la grabación tenga algo de esa magia, grabar tocando juntos, editar lo mínimo posible... pero igual igual creemos que nunca va a ser. Nos gusta pensar en ello como dos mundos, con diferentes recursos y diferentes resultados, de modo que no tengamos por qué compararlos. Y, si hay suerte, que nuestro público también lo viva así. Se trata de que te pueda gustar una canción en su versión de estudio y que, al escucharla en directo, notes que es diferente pero también te guste. Ese es el objetivo.


Luback. Créditos de la fotografía: Roberto Valentín Carrera
Su música tántrica, con la guitarra como sello de la casa, está cargada de emoción, suavidad y garra roquera.

Ph.: ¿Luback tiene más de vaquero americano que de madrileño?
L.:
Naaah... (risas) Somos muy de aquí, muy de Mahou. Musicalmente, no podemos evitar que nos salga ese ramalazo de Ruta 66, pero es más una forma de imaginar que de vivir.

Ph.: ¿Qué es la música sin química?
L.:
En nuestro caso, poca cosa. No podemos hablar en general, porque seguro que hay grupos que se llevan fatal o simplemente no hay entendimiento musical y no tienen nada de química en el escenario, pero son tan buenos, tocan tan bien y tienen tan claro lo que tienen que hacer que no lo notas en absoluto. Pero para nosotros es fundamental. Estamos ligados al concepto de "jam band" y queremos vivir la música de esa forma y hasta sus últimas consecuencias.
Ph. ¿Cómo nace una canción en el vientre de Luback?
L.:
Hasta ahora normalmente consistía en que llegaba una canción al local de ensayo, normalmente solo con guitarra y voz, y entre todos le íbamos dando forma, añadiendo arreglos, sugiriendo retoques en la estructura, o en las transiciones... Todos producimos, de un modo u otro. Pero esto poco a poco está cambiando. Están surgiendo ideas mientras tocamos, o composiciones instrumentales de uno alas que otro pone letra... Hay un enfoque cada vez más colectivo, más de equipo.

Ph.: ¿Qué importancia dais a las portadas de vuestros discos o son un elemento supletorio para garantizar su éxito?
L.:
¡Les demos mucha importancia! Creemos mucho en el concepto de DISCO como obra, y en ese sentido pensamos que todo en él debe reflejar la idea general que se intenta transmitir. La estética tiene que tener una coherencia con el estilo y el mensaje, y eso no es fácil. Para este disco hemos contado con Lucía Arjona y el diseño es una pasada, ya lo veréis. Eso sí: dicho esto, no creemos para nada que eso "garantice" el éxito en absoluto. Para nosotros, es parte del todo, nada más. Aunque, sin duda, es bueno acompañar la música con una imagen cuidada. Mucha gente aprecia que se hagan las cosas con mimo.


Ph.: ¿Os lleváis bien con la tecnología actual o sois más analógicos?
L.:
Bueno, a ver... Somos más analógicos, pero más que nada porque es lo que va con nuestra música. Lo que hacemos es muy orgánico, y normalmente debería bastar con tocar los instrumentos y grabarlo lo mejor posible. No hacemos nada que no se hiciera hace 50 años. Pero entendemos que en otros estilos más modernos se utilice más la electrónica. Tampoco descartamos utilizar algún día algún recurso digital, habría que ver qué, cómo y por qué.

Ph.: ¿Preferís el sonido distorsionado el limpio? ¿El que huela a granja o a naftalina urbana?
L.:
Hay sitio en nuestro corazón para la granja y para la gran ciudad. Tenemos canciones de folk puro que, efectivamente, solo falta el mugido de la vaca detrás, y otras que, según nos dicen, suenan a grunge de los 90 con distorsiones oscuras y demás... No preferimos una cosa a otra, nos gusta variar y sentimos que, de algún modo, hay suficiente conexión entre esos estilos como para que formen parte de la identidad de una misma banda.


 



"No se puede hacer música sin hablar de lo que pasa a nuestro alrededor, de los problemas, del contexto histórico".

Ph.: ¿Qué buscabais en la composición de The Measure of the Step? ¿Qué quiere compartir?
L.:
Sobre todo, la libertad musical y el crecimiento personal, más allá de las medallas que te pongan o te dejen de poner desde fuera. Hemos reunido canciones con las que nos sentimos identificados, canciones que disfrutamos y que transmiten lo que somos, sin importarnos si eso era lo que se esperaba de nosotros o lo que mejor se iba a vender. Pero eso no quiere decir que nos dé igual la gente que lo va a escuchar. En realidad, es al revés. Quiere decir que lo que queremos compartir es nuestra esencia de la forma más pura posible. Nos importa llegar al público, pero solo si podemos hacerlo conservando nuestra autenticidad.

Ph.: ¿Por dónde circula?
L.:
A partir del 12 de marzo estará en todas las plataformas digitales, y puede comprarse en formato físico (CD) a través de la plataforma "BandCamp". Ojalá algún día tengamos presupuesto para sacar edición vinilo...

Portada del sencillo 'Beware'

 



Beware, compuesto minutos después de ver el documental Searching for Sugar Man, tiene ese toque tipo Rodríguez.
Ph.: En el sencillo Beware, decís: "Gobernar debe ser un acto de servidumbre, una herramienta para mejorar el mundo. Si no se cumple, tiene que haber consecuencias". Por lo tanto, no renunciáis a la vena política de la música.
L.:
No, no renunciamos en absoluto. Hay que expresar estas cosas, nuestro enfado,nuestra desilusión, nuestra angustia... Todo eso está conectado con nuestra vida en sociedad, y ésta va ligada inevitablemente a la política. Muchas de las cosas que nos pasan (a nosotros o a la gente que nos rodea) tienen que ver con decisiones de estos o de aquellos, y, cuando hay injusticia, alzar la voz se convierte en una responsabilidad.
Ph.: ¿Fue compuesto con rabia o con amor? ¿Por qué?
L.:
Más bien con rabia, aunque con una pequeña ventana a la esperanza al final. La inmensa mayoría de los gobernantes ignoran el sufrimiento del pueblo, y basta con cerrar los ojos e imaginar durante un minuto el hambre de una sola persona (o cosas mucho peores) para que te hierva la sangre.

Ph.¿Qué papel tiene la música, su influencia, en la política?
L.:
Bastante, aunque menos de la que nos gustaría. Por un lado, es un buen escaparate a través del que dar visibilidad a toda esa frustración. A lo largo de la Historia, siempre ha sido un altavoz para las protestas, y ha ayudado a movilizar a grandes masas y remover conciencias. Eso siempre es bueno, y puede ser un gran impulso para que reaccionemos, para que la indiferencia deje de ser una opción. Pero solo llega hasta ahí. Podemos protestar, gritar, manifestarnos, patalear hasta desfallecer... pero, al final, el poder para cambiar las cosas está en manos de unos pocos, y no se rigen por la letra de ninguna canción. Son ellos quienes deberían sentir esa responsabilidad, la de mejorar el mundo. Lo único que nos queda como pueblo, que es a lo que se refiere "Beware", es ejercer nuestro poder como mayoría para derrocar a quien pisotee nuestros derechos. Tenemos que aprender a decir BASTA.

Ph.: ¿Qué diferencia a este disco los trabajos anteriores: Inminente, Relative Keys for Vital Subjetcs o al EP The Deal?
L.:
Es un disco más redondo y más luminoso. Empezamos a prepararlo con mucho tiempo, queriendo cuidar cada detalle al máximo, seleccionando los temas con honestidad y coherencia, y dándoles una interpretación muy limpia, muy clara y muy directa. Hemos disfrutado mucho el proceso creativo, y eso da sensación de banda al disco. Es algo que aporta una energía muy especial para nosotros.


Ph.: ¿Cuál es el tema más canalla del disco y el menos comprometido?
L.:
Esta es fácil: "Empty Pocket". Es el tema que cierra el disco. Folk de taberna. Habla de estar borracho en un garito y querer otra copa pero no tener ni un pavo. Si eso no te rompe el corazón...

Ph.: ¿Sois un grupo de carretera o las giras son momentos obligados para ganarse el pan?
L.:
Somos animales de directo. Es algo que disfrutamos muchísimo y cada vez más. Y nos llevamos muy bien, la convivencia nos une, así que... Deseando volver a zurrarle donde nos dejen.

Ph.: 24. El 29 de septiembre de 2017 tuvimos la suerte de asistir a vuestro concierto en la sala Moby Dick (enlace) y vimos a un potro salvaje con varias cabezas. ¿Quién manda sobre el escenario, quién dirige el espectáculo?
L.:
Es un equilibrio entre "LA CANCIÓN" como ente sagrado y la magia del momento. Todo está muy cuidado y hay detalles que no pueden improvisarse, pero tambiéndejamos mucho espacio a la libertad, que puedan ocurrir cosas que no formen parte de ningún plan, y eso puede salir de cualquiera de nosotros. A veces, ni siquiera sabemos quién lo ha empezado, pero todos hemos acabado en el mismo sitio. Esa es la química de la que hablábamos antes, ese es el concepto de "jam band" y es una parte fundamental del directo de Luback.


Al quinteto madrileño le sobra fuerza para sentir la vida roquera como esencia de su corazón. Su música directa y las letras comprometidas descubren una joya del panorama nacional roquero que debe ser apreciada. La sinceridad y las letras comprometidas son incentivos para conocer más a fondo a un grupo interesante. Lo merecen.

Más información sobre LUBACK


La revista Photomusik en ningún momento se hace responsable sobre el contenido de las opiniones de sus entrevistados.
Texto: Photomusik.com - Fotografías: Roberto Valentín Carrera ©
 

 
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