MANON CONTRINO Y TOUFIK MAADI
Creadores del espectáculo Pulse.


Según Manon y Toufik, coreógrafos y directores de la Compañía B21, el nacimiento de Pulse surge con la intención de aunar danza con hiphop tiene su raíz en lo que se denomina block parties, algo así como una reunión familiar (elemento típico del flamenco). Hay una mezcla de bailes contemporáneos y movimientos tradicionales formando un conjunto para traducir algo universal con un lenguaje expresivo accesible y, sobre todo, participativo. Ambas disciplinas coreográficas no son tan distintas como a primera vista podría parecer. El espectáculo pretende, y lo consigue, cerrar la idea de que el hiphop es algo marginal.

Existe el entendimiento del hiphop como una cultura musical que no solamente es sonido sino que implica comportamientos. No está suscrito al mundo de las tendencias. El tópico que asocia este estilo musical, y su escucha, con la marginalidad del suburbio se encuentra bastante extendido. La cultura hiphop en Francia lleva existiendo desde principios de los ochenta. Manon y Toufik forman parte de la tercera generación que nació y creció en este ambiente, sin necesidad de ser introducidos. Su ventaja, frente a un lenguaje normalizado expresivamente, es que permite alcanzar a más público. En Francia es el cuarto estilo más popular de escuchas musicales pero si nos referimos a la profundidad, y a lo que el ser humano entiende por hiphop, Manon cree que hay dos espacios en el espectáculo de hoy, como normalmente suele haber dos ambientes en cada representación: el escenario y el público. Gracias a la interacción entre ambos se comparte una fiesta inmersiva que rompe barreras con el público. Pulse no será un espectáculo clásico donde la gente se sienta para ver y recibir.

La noche va a tener al público como protagonista de este estímulo musical y conportamental. La pulsión se entiende también como los latidos del corazón, la energía que se desprende al dispersarse la esencia de la danza en la sala a través de la fisicidad y hacia el público. El beat es como un ímpetu que el corazón del hiphop mantiene intacto.

La colaboración del Centro Coreográfico María Pagés de Fuenlabrada sella una cercanía utilizada para indagar en los orígenes del baile. La orquestografía corporal festeja las culturas y su interés por el flamenco no podía olvidarse. La asistencia a ensayos previos de la Compañía de María Pages les permitió descubrir un aire informal y disciplinado que favoreció la conexión y el intercambio de bailarines, el hallazgo de otro entorno así como la posibilidad de charlar con la bailaora a cerca de su experiencia sobre cómo llegó a este mundo y el desarrollo de su lenguaje. El ritmo que hay en el baile flamenco sobre el escenario atrajo, e impulsó, la posibilidad de montar talleres con los jóvenes de Fuenlabrada. Una reflexión final levanta la curiosidad que pregunta, entre pena y envidia, por qué artistas franceses han tenido que venir a España tirarnos las orejas para representar esta fusión en plazas accesibles a un público mayoritario. A pesar de que haya fronteras entre hiphop y flamenco, cada vez más borrosas, y los límites geográficos marcan pero dicen poco, estamos ante estilos muy diferentes. María Pagés ha trabajado con bailarines contemporáneos, gracias al aperturismo mental, y que los músicos siguen a los bailarines: todo es una cuestión de lenguaje coreográfico, pero el corazón y las ganas son las mismas. Siguen marcando pulsión sobre el escenario.

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