Pregunta: De nuevo, como ya pasó en tu anterior película RAMS (EL VALLE DE LOS CARNEROS) muestras zonas remotas,
con vidas que giran en torno a las granjas y sus animales. Pero en esta ocasión, el alcance es mucho mayor.
Grímur Hákonarson: Si, en mi primera película me centraba en dos hermanos distanciados. Era una historia familiar.
Pero ORO BLANCO es más social. Muestra la realidad política de una región muy específica a través del personaje de Inga, una mujer que ha perdido a su marido y que
decide luchar contra la corrupción que la explota a ella y a su comunidad. En el noroeste de Islandia está ese lugar llamado Skagafjörður. Ahí es donde encontramos
la única cooperativa que sigue existiendo en el país. Formó parte de un movimiento que comenzó en el siglo XIX pero es la única que sobrevive (el resto fueron
cerrando en los años 90). Esta cooperativa es dueña de todo, incluso del periódico local. Recuerda un poco a esas sociedades herméticas, como por ejemplo la Unión
Soviética, que lo sostienen todo desde su poderosa estructura, como si de un pulpo gigante se tratara. También creo que mi película habla sobre la sociedad islandesa
en general. Somos pequeños por lo que tendemos a monopolizar. Hay unos pocos que controlan las cosas y los demás simplemente son explotados.
P.: Inga no se presenta ante nosotros como la típica activista. Esto hace que su decisión de
rebelarse nos sorprenda aún más.
G. H.: Inga es una islandesa normal y corriente. Ella no es la típica que va de un sitio a otro diciendo "soy una rebelde" sino que es
una mujer tranquila. La agricultura en Islandia está dominada por los hombres aunque cada vez hay más mujeres que trabajan en la gestión de sus granjas. También hay
hombres que aún les cuesta aceptar que sea así. Me interesaba este conflicto pero también me inspiró el debate general del rol de las mujeres en las películas. Por
tanto, esta podría ser una segunda capa de la historia: una mujer que encuentra su lugar en una sociedad machista. Al fin y al cabo,
los directores de la cooperativa y la mayoría de los oponentes de Inga son hombres.
P.: En la película se repite continuamente que su marido era el que en realidad quería continuar trabajando en la granja. Entonces ¿por qué su lucha?
G. H.: Esto queda abierto a la interpretación de
cada uno pero, realmente, ella quiere de alguna manera cobrarse por lo que le pasó a él. O quizás asegurarse de que no le sucederá a nadie. En la mayoría de mis
películas, quizás, este sea el tema principal: los viejos valores islandeses frente al capitalismo y la sociedad moderna.
P.: En la cooperativa siempre hablan de "nuestro condado" haciendo que casi parezca una tierra
misteriosa o una idea filosófica en lugar de una zona actual ¿crees que la idea de poner a toda la comunidad por delante de las necesidades individuales continúa
viva?
G. H.: En el noroeste de Islandia todavía está muy presente. La gente habla de su condado como una especie de unidad independiente que no necesita
ninguna ayuda de fuera. Esta gente incluso están en contra de la Unión Europea. Quieren que Islandia sea independiente y evitan trabajar con instituciones de otros
países. En la película, tienen miedo de las grandes cadenas empresariales de Reykjavik. La ideología es la misma pero mientras que en la mayoría de países estaríamos
hablando de empresas privadas, aquí hablamos de cooperación y propiedad colectiva. En realidad sí, el hecho de hablar de "el condado" es una idea filosófica. Pero
ahora ya nadie sabe qué hacer con él.