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La artista gaditana se sumerge en uno de los territorios más íntimos y delicados de su universo creativo. La canción nace como un diálogo con su yo más pequeño donde la artista abraza a esa niña interior que todavía habita en ella entre la sensibilidad, las heridas y los sueños que nunca desaparecen del todo. |
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La canción explora la complejidad de las emociones cuando una relación acaba. Su interpretación propone una reflexión sobre preguntas que aparecen cuando una historia se rompe: qué se dijo, qué no se pudo decir y dónde queda la responsabilidad afectiva cuando el amor se transforma. El vídeo se construye a partir de un zoom continuo infinito. |