EL REGRESO DEL JAGUAR
"Hoy por hoy, lo mejor que puedo tener es seguir haciendo música y seguir tocando. El amor a la música es lo que te lleva a lograr las cosas".



Es difícil hacer una presentación en breve de un personaje del calibre de Walter Giardino, algo más que un símbolo en el rock argentino. Con una puntualidad londinense nos esperaba en la oficina de su discográfica. Apoyado en sus gafas oscuras y camisa felina, sus palabras sonaban a la voz de un mesías bajado al espacio terrenal para tomarse unas copas con nosotros. El líder de Rata Blanca despedía una sensación de tranquilidad que no es normal en las grandes figuras del show business. Un tipo singular.

Photomusik: Dentro del marco musical argentino, ¿Rata Negra es el pata negra del Heavy Metal hispanoamericano?
Walter Giardino: Si fuese tan rico me lo hubiera comido. Creo que Rata Blanca es definitivamente un icono. No puedo ser objetivo, estoy adentro. Y no lo digo porque pueda hablar demasiado bien. Quizás no hable de nosotros todo lo bien que otro pueda creer. No sé si considero tan bueno lo nuestro. La música es un mundo de sensaciones... Esas sensaciones yo no las siento cuando toco. Yo estoy inmerso con mi grupo en nuestra posición de dar y cuando se recibe, uno puede ser objetivo. No voy a juzgar las actitudes de un artista. Yo creo que Rata hizo las cosas bien siempre, me consta, siempre nos hemos esforzado muchísimo. Basándonos en eso, sí somos un icono. Rata, al menos, ha dejado un par de canciones en el corazón de la gente.

Ph: A parte de esto, lo que sí que resulta indudable para un gran sector del público es sois la avanzadilla del Heavy Metal hispanoamericano.
W.G.:
Sí, Rata es un fenómeno. Es algo que únicamente sucedió con nuestra banda. No lo digo jaztándome, me gustaría que fuesen muchas más. Me gustaría que pudiéramos ser muchos lo que disfrutáramos con esto y lo hiciéramos todavía más grande de lo que es. Pero bueno, trabajo para esto y el ser un poco los puntas de lanza tiene sus pros y sus contras. Sabemos muy bien la diferencia que hay entre en mundo del rock anglo y el mundo del rock español. No estamos a la misma altura en cuanto a desarrollo, no hablo musical, hablo desde otros puntos de vista: empresarial, de compañías discográficas y todo eso. Rata tiene el honor de ser el número uno en este aspecto, pero empieza a tener que trabajar con el machete para estar en la selva, por decirlo de alguna manera.


Walter Giardino


Rata Blanca ha demostrado en este trabajo que el rock, además de un estilo musical, es una forma de abordar la vida.
Walter Giardino cara a cara
 

Ph: V8, Plus, WC, Rivendel, Reaktor, Alacrán, Escocia, Hellion, Ataque77... ¿Con qué grupo te quedas? ¿Cuál representa mejor, a tu juicio, el panorama metálico argentino?
W.G.: Bueno, estás hablando de bandas que ya no existen. V8 fue una banda muy representativa dentro del panorama. Yo formé parte de la banda durante un tiempo bastante pequeño antes de ingresar en Rata Blanca. Las demás bandas tuvieron su sitio en el lugar que las correspondió. Yo valoro mucho a todos porque son parte de algo muy lindo que sucedió en Argentina durante los ochenta: un movimiento muy grande de músicos tocando por todos los lados, bandas pretendiendo hacer las cosas bien soñando con algo. Nosotros éramos contemporáneos, estábamos luchando todos juntos por lo mismo en ese momento. Puedo hablar con cariño de todos ellos, más allá de roces, aunque, como pasa en todas partes, hay personajes que no son todo lo positivos que uno quisiera. El panorama del rock en Argentina siempre fue brillante. Desde finales de los sesenta hay bandas muy buenas que supieron hacer esa lectura del rock. Te estoy hablando de Espineta, o de Almendra, de Papo, uno de los mejores guitarristas que ha dado el rock argentino. Bandas desconocidas que eran buenísimas, como Cruxis, Fito Páez o Doves. No sé si enrolarlas ya dentro del rock o más en el pop. El panorama del rock en Argentina siempre es potente, hay bandas como La Renga, o más del estilo Hard Rock. Hay un montón.
Ph: Has hablado antes de esos roces más o menos intensos con algunos grupos. ¿Qué grupo piensas que es el candidato a hacer sombra a Rata Blanca?
W.G.: Yo no creo en esas cosas. Yo creo que cada uno se tiene que ganar su lugar. Rata Blanca dejó, entre comillas, su trono durante prácticamente cuatro años y no hubo nadie que lo pudo ocupar. Yo creo que cada uno tiene que trabajar por su lugar, yo tampoco podría pensar en ocupar el trono de mis maestros. Jamás lo pienso porque creo que eso no es así. Tampoco conozco una banda con la fuerza y la proyección necesarias para lograr eso hoy por hoy. Seguramente si la conociera y viera la posibilidad de que existiera, yo sería una de las persona que la apoyaría sin dudarlo. Estoy en una etapa madura de mi vida donde soy fruto de la música, he conseguido muchos premios, soy muy considerado por la gente... Mi parte personal la tengo muy bien cubierta. Esperemos que ese grupo sí aparezca y que ocupe su lugar mejor que Rata Blanca.

Símbolos



"No me seduce poner en una canción mía cosas como 'estos son todos una mierda' ".
Walter Giardino a solas  

Ph: ¿Qué requisito debe cumplir una banda para triunfar... y generar ganancias?
W.G.:
Creo que todo producto bien armado y con una dosis de talento incluida tiene posibilidades, pero también sabemos que hay mucha porquería que genera dinero. Cuando digo producto no quiero se malinterprete esto. Al fin y al cabo, todos somos producto: una cosa es ser un producto noble y otra cosa es ser un producto innoble. A veces, los grupos se rasgan las vestiduras creyendo que una banda cuando triunfa deja de ser la misma...
Ph: Hay algunos que sí dejan de ser los mismos...
W.G.:
Pero no creo que nunca fueron lo que suponían que eran. Ese es el problema. En realidad siempre mostraron la misma cara desde el primer momento. Una vez que se es famoso pueden cambiar en su entorno, hasta de forma de ser, pero no su música. Está mal que cambie su forma de ser, porque el dinero no tendría que cambiar a la gente, pero el dinero, por lo general, destaca más los errores y las virtudes de la gente. El secreto de una banda está en el amor con que hagas las cosas. Todos soñamos cuando tenemos quince años en tener un banda, ser famosos, firmar autógrafos, que nos hagan fotos, salir en la revistas, en la televisión... Está bien, vale. Pero cuando lo tienes y lo has logrado, te das cuenta de que es algo pasajero. Cuando realmente amas la música vas a volver hacia la música siempre, que es lo único que importa. Hoy por hoy, lo mejor que puedo tener es seguir haciendo música y seguir tocando. El amor a la música es lo que te lleva a lograr las cosas. De la gente que yo conozco de mi edad más adolescente ya no hay nadie en carrera. Todos se fueron a trabajar por la mujer, por la familia, por esto o por lo otro. Yo no entiendo mi vida sin esta relación con la música: yo soy músico. Ahí está la diferencia: muchos empezaron a tocar la guitarra para tener más llegada a las chicas, a mí no me importaba eso. A mí me importaba hacer canciones y tener una banda que fuese muy buena. Creo que todo es así, son años de sacrificio, de trabajo, de disfrutar con lo que se está haciendo. No es el triunfar lo que te hace feliz, tampoco.

Walter Giardino relexionando


"
La fe la respeto en todos los aspectos: la fe de los evangelistas, de los budistas, de los musulmanes, de los católicos. Pero si una religión impulsa al fanatismo y a matar a otros, para mi esa religión no existe".
Walter Giardino elocuente
 

Ph: Acabas de decir que si no hicieras música, de alguna manera, volverías a ella. En abril del 98 anunciaste la disolución de Rata Blanca. Qué fue eso, ¿una crisis existencial?
W.G.:
Fue la cruda realidad de que uno no lo puede manejar todo y que muchas veces las cosas no están en el lugar donde uno quiere. Ello genera todos los problemas necesarios como para imaginarse que la convivencia entre cinco o seis personas no funciona. Bueno, no estoy hablando sólo de la banda, sino del resto de personas que están alrededor de ella como son managers, empresarios, asistentes... Todas muy importantes en la estructura del grupo. Todas tienen muy bien ganado su lugar y las respeto. En el 98 no sabíamos dónde estábamos, que queríamos, qué pasaba con nosotros. Lo que sentíamos no era lindo. Una vez, en un cuarto de hotel durante una gira por Argentina, Guillermo, el bajista, dijo "a mí me parece que tendríamos que terminar con esto porque no tiene más sentido".
Ph: De hecho, en ese mismo año tu creaste el proyecto "Temple", ¿no?
W.G.:
Sí, claro. Yo soy un tipo muy luchador. Todas mi respuestas son "yendo para adelante" y no siempre es lo más sano. Estaba resistiendo la situación y me di cuenta de que no tenía sentido. Si lo volvía a hacer, lo volvía a hacer; y si no lo volvía a hacer, había sido lo que había sido, y es que había sido muy bueno. Entonces, ahí se tomó la decisión de terminar con esto y me di cuenta de lo feliz que me sentía en el momento de haberme quitado ese lastre de mantener una banda tan grande. Inmediatamente me puse a trabajar en un proyecto que se llamó "Temple".

Ph: ¿Qué te aportó Temple que no te haya aportado Rata Blanca?
W.G.:
La felicidad de sacarme de encima todos los enormes problemas internos que había dentro del grupo que no me permitían trabajar como estoy acostumbrado a hacerlo, mal o bien. Yo compongo y todos tocamos las canciones en el disco y en vivo. En algún momento, eso se tergiversó, se empezó a deformar con las inquietudes individuales de otros integrantes, que puedo llegar a comprenderlas. Ello generó que la fórmula de trabajo dejara de funcionar y las cosas se pusieron muy pesadas. Entonces volví a fluir de contento y empecé a trabajar exclusivamente en la música, como lo hago normalmente en Rata Blanca. Fue una de las condiciones que tuve que aclarar para que esto tuviese la misma forma y sentido y no fuera una mera ilusión en el desarrollo de la carrera del grupo.
Ph: En la promo de vuestro nuevo disco se afirma que este trabajo está ligado al libro "El Código Da Vinci". ¿Qué nexo de unión existe entre el Heavy Metal y la literatura?
W.G.: La filosofía es lo más importante. Cuando estamos hablando de literatura, estamos hablando de palabras y las palabras pueden llegar a tener mucho sentido o no tener sentido, ser filosóficas o ser un cuento o ser un modelo. Algunos son válidos, otros no y otros son basura. Lo que más me importa básicamente en la música es hacer bien las canciones, y después, que no sean una cosa vacía con respecto a lo que se dice en la letra. Podemos tratar de que goce de cierta hermosura si se trata de una canción romántica y que goce de cierta filosofía en el caso de transmitir un pensamiento. Con respecto al Código Da Vinci, no es nuevo para nosotros, al menos para mí. Es algo de lo que venimos hablando bastante en Rata Blanca, en algunos casos no de una forma mística, disfrazada de cuento en otros. Encontramos un aliado con el cual la gente reaccionó, los Medios reaccionaron porque está demostrando cosas que creíamos que eran de una forma, pero no eran tales. No importa si es verdad o es mentira, o es una novela. Estamos hablando de política y religión, estamos hablando de cosas que hoy funcionan patéticamente y que no tienen sustento en este mundo.

Walter Giardino al natural



El compromiso social es una seña de identidad en las letras de Rata Blanca: "Mientras haya gente que se muere de hambre, yo o voy a estar de acuerdo con nadie".
Walter Giardino confesándose  

Ph: No deberían tener sustento, quizás.
W.G.: No tiene sustento que ninguna religión, ninguna, mande a la guerra o hable de matar. Cosas que son patéticas. La religión debe servir para unir, para enaltecer... es todo lo contrario: es para dominar, que sirva para el poder político, religioso. Es una fuerza cíclica de la vivir. Es abrir esa puerta que nos lleva a un mundo más luminoso, una culminación de la conciencia que nos haga pensar y usar nuestro intelecto para analizar lo que está sucediendo a nuestro alrededor, qué es lo que nos venden, qué es lo que quieren que creamos. En el mundo hoy está todo mal, y lo que no está mal va a estarlo dentro de poco porque la gente se está cargando el mundo con nosotros adentro. Si nosotros miramos impávidos cómo ellos se cargan el mundo, vamos de cómplices. Unos cómplices idiotas al fin y al cabo. Entonces, yo digo "basta de complicidades". Yo no voy a ser cómplice de esto, no voy a ser cómplice de ninguna iglesia, de ninguna religión que inmole, mate, ejecute, torture. Son todos cómplices, todo el mundo sabe exactamente lo que ha pasado. Yo creo que este es el punto de unión con el Código Da Vinci La solución del Universo la vamos a dar nosotros. Nosotros podemos hacer que nuestro mundo esté mejor. Si todos repelemos juntos a los señores de la guerra, a lo señores del poder, a los señores que rompen el planeta, a los señores que explotan, vamos a estar mejor. Cómo va a haber niños que mueran de hambre en este mundo... Es una locura. Vivimos bombardeados de información, de contrainformación y retrocontrainformación de la cual hay gente que ni siquiera se toma el trabajo de analizar mínimamente. Esta es un poquito la filosofía. Me parece lo suficientemente esencial como para que le sirva a alguien, y si le hace reaccionar a una persona, ya tiene sentido y a mí eso me gusta.…”.

Ph: Todo esto nos conduce a la implicación social de Argentina y lo argentinos han mostrado a lo largo de su historia. Concretamente, ¿en Rata Blanca todo el mundo está tan implicado como lo estás tú?
W.G.:
No lo sé.
Ph: Tú escribes las letras, ¿hay alguien más que haga esta función?
W.G.: No. En este aspecto soy el que da la cara. Pero si están arriba en el escenario tocando conmigo de la forma que lo hacen, con tantas ganas, más allá de lo que pase por detrás, esto es lo más importante para mí. Lo demás se puede arreglar, se puede estar de acuerdo o en desacuerdo. Sobre el escenario es donde uno dice 'la banda existe' o esta banda es de un día. Sobre el escenario somos una verdad.
Ph: Quiero decir previamente, en el momento de la creación de la idea. Cuando se la presentas a la banda, ¿ellos generalmente están de acuerdo con tus letras, con el fondo de tus canciones?
W.G.: En algunas cosas, no; pero, bueno.



La banda de Giardino, a pesar de sus restructuraciones, ha marcado época dentro del Metal argentino.
Walter Giardino siempre con gafas negras  

Ph: ¿Tenéis miedo a una denuncia muy radical?
W.G.: No. Para mí no tiene sentido indexar la denuncia radical al arte. Me parece vulgar. No me seduce poner en una canción mía cosas como "estos son todos una mierda".
Ph: Me refiero más al fondo.
W.G.: El fondo ya conlleva denuncia. En "La Llave de la Puerta Secreta" hay una frase que dice "Poderosas religiones manipulan nuestra fe, lo infames que gobiernan pisarán la humanidad". Me parece bastante directo y bastante claro. La diplomacia es muy vil. ¿Hasta dónde vamos a estar implicados? Ha llegado un momento en el mundo en el que se está viviendo en dos aguas con cada cosa en su lado. La figura del Che Guevara es como la de Cristo, cada vez más parecido. Al fin y al cabo, el fondo de los dos era exactamente el mismo: dos revolucionarios. A los dos les mataron como peor los pudieron matar... por revolucionarios. Después que me cuenten la historia de que volvió, que resucitó... Una evidencia de que crearon esos ritos para volvernos a todos locos y decirle a la Iglesia Ortodoxa que eso lo podía tirar a la papelera. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Estamos viviendo en un misterio siempre.

Ph: Sí, pero con la desnaturalización de la idea general, ¿no?
W.G.: Sí. Lo que hicieron después fue tomar ese icono de grandeza con todo su mensaje de amor, de libertad, y un montón de cuestiones positivas que no se si fueron verdad en los milagros o no. No me importa si sí o si no. Lo que me importa es el hombre que dio por amor su vida y siendo hombre. Ustedes están equivocados. Igual les perdono, ¡qué grandioso!. Después lo retoman los de Ethos y construyeron la iglesia de Cristo. No. Hicieron un imperio que maltrató, mató, torturó, hizo guerras, saqueos, violaciones en nombre de la Iglesia.¿De qué están hablando? No señores, ya está, ya pasó. Seamos modernos, unifiquemos este mundo. Perdonémonos todos, pero demos de comer a los que están muriendo de hambre. Mientras haya gente que se muere de hambre, yo o voy a estar de acuerdo con nadie. Y yo no estoy en contra de ninguna institución, ninguna religión... Estoy en contra de lo que genera esa religión, de su filosofía. La fe la respeto en todos los aspectos: la fe de los evangelistas, de los budistas, de los musulmanes, de los católicos. Pero si una religión impulsa al fanatismo y a matar a otros, para mi esa religión no existe.

Ph: Volviendo hacia tu carrera artística, aunque a mi me gustaría quedarme donde hemos llegado...
W.G.:
No, pero tampoco se trata de eso (ver sólo lo artístico) porque nosotros somos artistas, tengo una guitarra en la mano...

Walter Giardino siendo entrevistado


"El problema de cualquier artista es darse a conocer y eso cuesta dinero".
La entrevistadora de Walter Giardino  

Ph: Esta es una opinión mía: yo creo que los artistas tienen en su mano un poder muy importante y creo que también, en cierto modo, tienen la obligación social y moral de modificar su entorno.
W.G.:
Sí, sí. Yo respeto mucho a todos los artistas, pero es como que esa frase tan simpática de "sexo, drogas y rock & roll" en estos momentos resulta algo caduca. Además, sería una locura pensar que todo siguió así. Para un momento sí estuvo bien, pero hoy ya no existe esa posibilidad. Así que debemos seguir nuestro camino a pesar de los cambios.
Ph: Una cosa que me interesa es la relación que tienes con la música Clásica. En una ocasión dijiste: "Escucho a Paganini, Bach, Mozart, Vivaldi y Beethoven con el mismo interés que a Deep Purple, Rainbow, Judas Priest, Accept o AC/DC". ¿Qué proporcionan los Clásicos a Rata Blanca?
W.G.:
La parte buena es que me llena el alma de felicidad escucharla, además de lo que técnicamente pueda aprender. La parte mala es que me siento una especie de gusano al lado de Bach, (risas) pero bueno, que se le va a hacer. Lamentablemente las cosas son así, pero uno trata de hacerlo lo mejor posible. Para mí, es la mejor música de la Humanidad, punto. Comparativamente con el rock es otra sensación. El rock me encanta, el rhythm & blues, me encanta el blues, me encanta el Heavy Metal, me encanta el Hard Rock. Como músico, lo que tiene la música Clásica es que me hace llorar y el Heavy Metal, no. El Heavy Metal es más visceral, más fuerza física, pega en otro lado: en la adrenalina. Lo que me genera la música Clásica me entra en el alma.
Ph: ¿Crees que habéis tocado techo con este disco?
W.G.: Quiero pensar que no. Este disco ha demostrado que haciendo las cosas bien en todos los aspectos podemos seguir produciendo buenos discos que están a la altura que nosotros queremos. No sabemos cuánto va a durar esto, si un año o diez, pero lo importante es que mientras sigamos haciendo discos y la gente los siga apoyando de tan buena manera, todo tiene sentido.

Walter Giardino posando en la discográfica PIES



"Rata Blanca dejó, entre comillas, su trono durante prácticamente cuatro años y
no hubo nadie qu
e lo pudo ocupar".

Una vez más, el tiempo corrió en nuestra contra por lo que se nos quedaron escondidas en la curiosidad un gran número de preguntas que con la charla iban surgiendo. Walter Giardiano es un personaje enigmático, estampa entre hombre multimedia y gurú ermitaño. Tiene la habilidad de hilvanar, con naturalidad y frescura, las cosas más triviales con frases que te hacen pensar, siempre aderezadas por la frescura de su carácter argentino. "La Puerta..." reúne en 10 canciones el saber hacer de una banda que no necesita presentaciones. Música personal.


Más información sobre Walter Giardino en http://www.tempel.com.ar
Más información sobre Rata Blanca en http://www.rataweb.com.ar

La revista Photomusik en ningún momento se hace responsable sobre el contenido de las opiniones de sus entrevistados.
Texto: Marisa Ojeda © . Fotografías: www.photomusik.com ©

 
Recomienda esta entrevista