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LAS CHICAS DEL CORO
Película ¡Gloria!
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica |
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Se nota que Margherita Vicario posee formación musical que transciende su textura vivaracha. Esta ópera prima no lo pone en duda además de lanzar un alegato feminista que, apoyado en la Historia, muestra el papel artístico femenil en la creatividad armónica. Cuando la directora italiana sitúa esta comedia con notación clásica y experimental, estudiar música a alto nivel sólo estaba permitido a nobles y huérfanos. ¡Gloria! recala en la historia de un ospedalle para mujeres que jamás verían volar su ambición musical, destinadas a complacer los deseos de un marido necesitado. El orfanato era una tabla de salvación para aspiraciones polifónicas contentas por decorar el ambiente de una capilla como fósiles musicales. Los mecanismos de poder reforzaban sus paredes con musicalidad destinada a celebraciones religiosas. La empresa comienza con una sinfonía de luces y movimientos que hace de ecos comunes notaciones saltarinas.
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La idea de sumisión, patrocinada por la Iglesia, se topa con el alma de mujeres que se atreven a romper las normas establecidas gracias a la energía de ritmos nuevos. Sant’Ignazio cambia cuando la atención se centra en una chica cuyo nombre no es escogido al azar. Teresa, alguien que abraza la espiritualidad, o renovación, según su etimología incierta, es dueña de una mudez observadora que no despierta sospecha. Alguien capaz de ordenar el bullicio cotidiano. La llegada de un pianoforte al hospicio cambiará su vida y la de sus compañeras, provoca salidas ocultas de la joven como el amante en busca de su media naranja. Su rebeldía rompe la trayectoria lineal del destino. Las escenas son lienzos compuestos con libertad, guiados por una imaginación que contagia al resto de compañeras. La música dirige el camino de una película que caricaturiza el gusto papal por lo novedoso riéndose del drama con suavidad. Un cura de mirada tenebrosa y gesto bufo, enemigo de la contradicción institucional y con alto grado homófobo, es el toque desesperado y cómico de esta revolución pacífica. Paolo Rossi se pone la sotana del villano rancio con alma complaciente hacia el poderoso por interés terrenal. Su gesticulación y el peso del sonido completan un argumento de resumen fácil y discusión profunda. El guion no necesita palabras, la banda sonora completa cualquier interpretación. |
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Teresa junta las notas de los ruidos más comunes hasta formar el cuerpo de una narrativa ficcionada sobre la rebelión del espíritu creativo ante el inmovilismo eclesiástico, político y aristocrático. Teresa es una adelantada a su tiempo, un elemento subversivo que inocula novedad a golpe de jazz, la creadora de una big band en el siglo XVIII. Una llamada a lo étnico que irrumpe como ambientación orgánica, sentida, alejada de los cánones del libreto. ¡Gloria! se acerca a la vena coral-sacra de Vivaldi asentada en el Gloria RV 588 sin renunciar a la modernidad impulsiva, hereje para los gustos del momento. El compositor de Las cuatro estaciones, apodado Il prete rosso (El cura rojo) por ser sacerdote y pelirrojo, tuvo al orfelinato como escuela. Si al humor cáustico de Woody Allen le entraba ganas de invadir Polonia cada vez que oía a Wagner durante Misterioso asesinato en Manhatan, para el creador de Unchained Melody, Lex Baster, ‹‹toda buena música debe ser una innovación››. Ahora, Margherita Vicario actriz, directora y compositora realza ese carácter descubridor de la naturaleza auditiva. |
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