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LA HUELLA DE UN CREADOR
Película Bertolucci: Nuestra magnífica obsesión
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica
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La escena en que Alfredo anima a Totó a abandonar el pueblo para perseguir su sueño de ser director de cine se escribe con una frase imborrable del anciano: ¡Hagas lo que hagas, ámalo, como amabas la cabina del Paraíso cuando eras niño! Marco Spagnoli, conocido por sus películas sobre figuras clave para el éxito de Cinecittà, dibuja a Bernarno Bertolucci a través de arqueología cinematográfica con la motivación y curiosidad como motores de un recorrido insustituible. El hambre por plasmar ideas en imágenes le convirtió en un cinéphile mientras devoraba kilómetros de celuloide con apetito sexual y espiritual. Este modelo de aspirantes y realizadores consagrados fue único. La búsqueda y el atractivo de un magnetismo cautivador definían su carácter. Se cuenta que Pasolini quedó prendado de Bertolucci. Trabajó como asistente de dirección en Accattone, la ópera prima del realizador boloñés. Realismo social y poesía se unieron en una relación marcada por la colaboración y la ruptura. Rompió la amistad con Pasolini tras sentirse traicionado al leer una crítica sobre El último tango en París en el diario Il Corriere della Sera. El largometraje, famoso por la explicitud sexual mantenida entre Maria Schneider y Marlon Brando, para envidia de Marco Bellochio, generaba colas en los cines italianos y, aunque no se diga en este documental, contribuyó a alimentar el morbo del macho español en su viaje escondido a Biarritz y Perpiñán. Si para Alfred Hitchcock el cine era cuatrocientas butacas que llenar, las películas de Bertolucci dejaron minúscula esa cifra. El intento pasoliniano de hacer las paces a su manera fue parco en palabras, algo típico de su soberbia. La anécdota del reencuentro quedó firmada en 1975 con la participación de Carlo Angelotti como miembro del equipo dirigido por Bertolucci en un partido de fútbol en Parma entre el conjunto de Saló o los 120 días de Sodoma y el de Novecento.
El documental, impulsado por el archivo del Instituto Luce, desempolva conversaciones pertenecientes al director inicial; se engarzan con la época madura definiendo una trayectoria ascendente, estilística y conceptualmente, para culminar con la etapa que lo encadenó a la silla de ruedas debido a problemas ocasionados por una cirugía de hernia de disco, a principios de la década de 2000. El disfrute de su currículo cinematográfico, contrastando la evolución del cineasta joven, que alguien calificaría hoy como experimental, hasta el creador formado que vio la culminación de su carrera con la recogida de los nueve premios Oscar por El último emperador en 1987. En 1962, a la edad de 22 años, dirigió La cosecha estéril, su primer largometraje, producido por Tonino Cervi con guion de Pasolini.
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La cultura familiar y la influencia de su padre, el poeta y guionista Attilio Bertolucci, amigo y vecino de Pasolini, abonaron sus inicios fílmicos. Bernardo Bertolucci comenzó a escribir a la edad de quince años. Entre los galardones literarios recibidos se encuentra el Premio Viareggio por su primer libro: el poemario En busca del misterio. Una visión artística abierta facilita comprender la universalidad de una producción cuajada de estética y crudeza líricas. La presencia de Stefania Sandrelli, actriz que más trabajó con él (Partner, El conformista, Novecento, Belleza robada...), marca el relato junto a la mirada de personas estrechamente vinculadas al cine de Bertolucci (Win Wenders, Dario Argento, Pupi Avati y Marisa Paredes). Todas coinciden en tener el privilegio de haber conocido a alguien que supo identificar la borrachera experimentada por el neorrealismo italiano. La actriz madrileña hace una crítica directa y desnuda de la intencionalidad voyerista del director capaz de conseguir lo que quiere. Marilyn Monroe decía que ‹‹En Hollywood te pueden pagar 1.000 dólares por un beso, pero sólo 50 centavos por tu alma››. |
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Las palabras definiendo el melodrama como la combinación de drama y comedia que se funde en el contenido etéreo de una historia real fundamentan las maneras de un director destinado a destacar. La vinculación con Mayo del 68 se reivindica en Soñadores, donde el descubrimiento del amor y erotismo por parte de tres jóvenes conduce la historia dentro de los cambios sociales. La complicidad, discusiones y pasión se dan cita dentro de una vida dedicada al séptimo arte. La obsesión por reproducir la realidad con detallismo viscontiniano lo inundó todo.
El actor español Fernando Fernán Gómez afirmó en una ocasión: ‹‹El cine es un vehículo de expresión, pero no estoy muy seguro de que sea un arte.›› En cada espectador queda la tarea de interpretar la obra del realizador parmesano como singularidad o no. Bernardo Bertolucci fue un visionario, un apasionado de su trabajo, un animal que exprimía la vida intensamente a 24 fotogramas por segundo. |
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Texto: www.photomusik.com
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