|
| |
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
FUERA DE LA HABITACIÓN, DENTRO DEL CORAZÓN
Película Sigue mi voz
J. G.
(Madrid,
España)
|
|
|
|
Ficha Técnica
| Vídeo |
|
|
|
|
El proceso de sanación mental aquí se aborda con pinzas intentando dejar huella sobre el mundo adolescente con más intenciones rosas que terapéuticas. La película basada en la adaptación de un libro convertido en éxito de ventas, A través de mi ventana, escrito por Ariana Godoy, no alcanza cotas de estallido cinematográfico capaz de atraer al cine enfocando un tema tan espinoso como los problemas sicológicos derivados de la depresión. Sirve como inicio para una trama en la que el enamoramiento joven tiene una peculiaridad: conecta por las ondas radiofónicas gracias a internet. El hecho de que la juventud de sus protagonistas eclipse el papel adulto tampoco sirve como atractivo para un público determinado, los pone en un nivel muy bajo donde los enamoramientos convertidos en flechazo nublan la pantalla. Hay poco de razonamiento frente a la interpretación confundida de situaciones captadas por la casualidad que no dan pie al diálogo posterior. Se dejan llevar por lo más sencillo de la relación juvenil: el corazón roto.
|
|
 |
|
|
La aparición de momentos apoderándose de la intimidad de los protagonistas con cariz adulto tampoco insufla el aires de reacción madura. Más bien, parecen un pastiche presuntuoso. La claustrofobia planea durante un proceso que desaparece gracias a cualidades artísticas. Los paisajes nevados navarros muestran un mundo protagonizado por Kang y Klara en un ambiente juvenil que no renuncia a la socialización mojada de alcohol. Sigue mi voz no es una historia de momentos álgidos al estilo 50 sombras de Grey ni narra un cuento donde Klara/K se deje atrapar por la seducción masculina. La conquista de su corazón a través de Kang, un chico con aspecto asexuado, tímido y envuelto en la composición de canciones con textos poco elaborados, ñoños. Una escena con corazón cinematográfico donde el guiño al amor púber resultón circula con olor a gasolina motera recuerda a Mario Casas en Tres metros sobre el cielo.
La música es el elemento más elaborado de esta cursilada gracias a nombres como Barry B, Carolina Durante o Pablopablo. Tampoco se escatiman momentos de duelo. La superación de miedos traumatizantes por la amistad y el arte es una apelación a que el cuidado de la salud mental necesita compañía para superarse. Iztiar Ituño sostiene la balanza del trabajo bien ejecutado en un metraje tan flojo como esperanzador en sus artistas jóvenes, con Berta Castañé a la cabeza (presente en Viaje de fin de curso: Mallorca) y dirección novel (Inés Pintor y Pablo Santidrián). |
|
|
La
revista Photomusik no se hace responsable
de las opiniones de sus colaboradores
expuestas en esta sección.
Texto: www.photomusik.com
©
|
|
|
|
|
|
| | |