|
| |
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
EL TIEMPO CONVERTIDO EN UN ZOMBI INSPORTABLE
Película Los ilusos 13+13
J. G.
(Madrid,
España)
|
|
|
|
Ficha Técnica
| Vídeo |
|
|
|
|
Ángel Nieto ganó 13 títulos mundiales a lo largo de su carrera. La asociación de este número con la mala suerte siempre hizo que el piloto español de motociclismo, posible víctima de la triscaidecafobia, se refiriera a sus campeonatos como 12+1. Trece años han pasado desde el estreno en abril de 2013 de Los ilusos, el segundo largometraje dirigido por Jonás Trueba. Se agradecen las ganas de rescatar un trabajo de la historia cinematográfica, pero su uso más centrado en las casualidades del calendario que en las aportaciones novedosas dan que sospechar. Sospechar por la intencionalidad del acto, sospechar por alterar el envejecimiento del metraje, sospechar por la ganas de rejuvenecerlo añadiendo escenas en color original rodado en su momento, hasta ahora inédito. La película autofabricada de 2013 guarda un recuerdo visual en blanco y negro que se mezcla con el variaciones cromáticas en forma de diálogo innecesario. Sospechar porque en la versión actual no se respira el alma bohemio que tenía cuando se lanzó como material casi clandestino, destinado al discurso de cineclub, e imposible de ser aceptado por las grandes salas. Quizás esa intención de pequeñez familiar fuera el atractivo de una película que quiso ser referente de unos momentos cinematográficos claves para sus personajes. Ahora funciona como un lenguaje aburrido y anacrónico, como algo que no refleja la bohemia de entonces, como algo que pretende justificar un cuándo sin explicar el porqué ni en el sentido más hedonista del vocablo. Ni mucho menos de la exploración que se identifica con un momento en nada comparable a la nouvelle vague francesa ni al Manifiesto de Oberhausen alemán. Se entiende que el hijo de Fernando Trueba no pretendía esto nadando más cómodo en la libertad del cine independiente que quiere romper moldes y hacerse atemporal.
|
|
 |
|
|
El guion de este refrito es inexistente, ¿buscará la originalidad en la ruptura de la prolongación argumental para recrearse en busca de un sueño: hacer una película, o formar parte de su elenco? Los ilusos 13+13 no es cáustica ni reveladora, no descubre ni medita, tampoco hace meditar, sólo justifica complaciente una efeméride. Trece años después del estreno, su resurrección se distancia de aquella época con innovaciones visuales cansinas, juegos entre el cine sonoro y el mudo con sus intertítulos. Más que sorprender, este aporte desmitifica al original. La frescura sólo está presente en aquellas escenas con corazón cinematográfico gracias a nombres como Cines Golem, Doré o El Pequeño Cine Estudio madrileños. Salvo estas anécdotas localistas, su ligereza lo encasilla en un metacine pasteloso de etiquetado fácil. De alguna manera hay que resucitar a los muertos, Jonás Trueba se enfrenta a la superstición a través de una coincidencia especulativa. |
|
|
La
revista Photomusik no se hace responsable
de las opiniones de sus colaboradores
expuestas en esta sección.
Texto: www.photomusik.com
©
|
|
|
|
|
|
| | |