Entrada a nuestra tienda
To our shop

flecha
Home

 
 
PHOTO

USIK

 

Buscador interno

Loading
pto

.MENÚ
.ZONA GRÁFICA

puntoConcierto 1
puntoConcierto 2
puntoConcierto 3
puntoConcierto 4
puntoRecuerdo 1
puntoRecuerdo 2
puntoBiografías
puntoPasaron
puntoReportajes
linea puntos
ZONA AL DÍA

puntoAgenda
linea puntosAgenda Clásica
linea puntosNoticias
linea puntosNovedades
linea puntos
.ZONA DE OPINIÓN
puntoPágina del Musinternauta
puntoEntrevistas
puntoFrases musicales
puntoCine y espectáculos
linea puntos
.ZONA DE CLÁSICA
linea puntosAgenda Clásica
linea puntosBiografías
linea puntos
.ZONA DE CONTACTO
puntoForo
puntoDe interés social
puntoEnlaces
puntoNewsletter
puntoTIENDA
linea puntos
.ZONA DE OCIO
linea puntosGraffitilandia
linea puntosAnecdotario
linea puntosChistes musicales
linea puntosLetras de canciones
linea puntosJuegos
linea puntosMúsica y salud
linea puntosRADIO
linea puntos
.ZONA DE DESCARGAS
puntoSalvapantallas
puntoProgramas
puntoTonos musicales

pto

 

 
 


 


NOTICIAS Y NOVEDADES 2016

Histórico

 

CUANDO LOS VEINTE AÑOS NO SON UNA MAYORÍA DE EDAD
(continuación)


"XX Certamen de Teatro Universitario 2016"
(Facultad de Filología, UCM)

Ir a parte 1


XX Certamen de Teatro Universitario 2016
 
Atreverse a teatralizar una obra de Sidney Pollack implica riesgo y seguridad en uno mismo. “¿Acaso no matan a los caballos? (danzad, danzad, malditos)” conlleva un difícil montaje escénico cuya duración original, casi dos horas, obliga a reducirlo si no se quiere matar de extenuación al espectador, como sucede con los bailarines que participan en este maratón danzarín. Es una obra que viene grande a un trabajo meritorio pero insuficiente. A pesar de buscar la interacción con el público que ocupaba el Paraninfo de la Facultad de Filología, éste se sintió participante obligado de un voyerismo incómodo donde los actores-danzantes no se entregaron a la locura del baile maldito con final previsible. No hubo ni circo ni dramatismo, se echó en falta a Jane Fonda moviéndose hasta el agotamiento.
 
“A los trece años rompí mi cerdito y me fui de putas”: así de contundente comienza “El señor Ibrahim y las flores del Corán”. La novela, y obra teatral homónima, del escritor francés Éric-Emmanuel Schmitt es un viaje hacia el interior del alma humana, un cuento que navega entre la imaginación de Ibrahim y el aprendizaje de Momó: un niño que, con la ayuda del vendedor del colmado, aprende a sonreír. La moderación de Ibrahim, curtida en el trabajo paciente, encuentra un diamante en bruto en la juventud del solitario muchacho. El comerciante, caminante sereno por la vida, en su tranquilidad de metafísica callejera (la más acertada) va moldeándolo con la delicadeza de un padre cariñoso y la seguridad que proporciona un amigo íntimo.

 
'El señor Ibrahim y las flores del Corán'
La dirección de César Gil y la interpretación de Carlos Manrique Sastre y Alejandro García, dos actores con aura, hacen de “El señor Ibrahim y las flores del Corán” una obra cuidada hasta el último detalle, creando un ambiente de encuentro intimista y esperanzador. Carlos es un actor crecido, de pose convincente, que enamora, sumergido en la sensibilidad del comerciante Ibrahim; Alejandro: una luz que comienza a resplandecer. El texto de Schmitt apuesta por la vida como canto a la ilusión y saborea con intensidad el alcance placentero de la muerte; la abraza con plenitud, sonriente y satisfecho de haber vivido con honradez. Es un canto a la diversidad cultural y al entendimiento entre las personas.
Albert Camus es uno de los grandes nombres de la dramaturgia francesa; “El estado de sitio” representa un acto de insumisión contra los regímenes totalitarios El escritor franco-argelino plantea una batalla tanto popular como intelectual contra esta forma aberrante de gobernar. Sus lecturas son siempre bienvenidas; escuchar el texto de su cuarta obra teatral es un placer para los oídos; una pieza de orfebrería literaria, un canto revolucionario, un recuerdo a “La peste”, su trabajo cumbre. La acción y el pensamiento que confluyen en Camus se escurren con la compañía Katharsis Teatro por el tratamiento ligero de un texto tan denso.
Este frac cubriendo el cuerpo de un adolescente no ha sabido homenajear a Camus en una interpretación que recuerda la estrecha relación existente entre el escritor y España. Se ve a un pueblo inactivo, esclavo del caciquismo, dominado por el miedo que extiende la peste totalitaria para terminar rompiendo las cadenas. Otro intento de hacer buen teatro que se escapa de las manos mientras la mediocridad se esconde entre banderas revolucionarias.
 
'El estado de sitio'  
Lo cómico se convierte en absurdo con “El cadáver del señor García”, de Teatruko. Sus personajes protagonizan un muestrario esperpéntico de la convivencia vecinal (criados, señores, jueces, médicos, porteros...) que intenta resolver el enigma como un equipo de rugby esquizofrénico, moviéndose como en una melé por el escenario. Representación pesada, aburrida, plagada de voces estridentes, sobreactuadas, llegando a resultar irritantes e indecorosas. “El cadáver del señor García” es una versión desmedida de Jardiel Poncela segunda parte, cuna del chiste fácil. De nuevo se demuestra que hacer reír es más difícil que hacer llorar.
 
En la recta final del festival, el listón va decreciendo a pasos agigantados.La obra dirigida por Fernando Malta Avis no es un tiro a quemarropa sino un disparo a bocajarro sobre el buen gusto y la dirección teatral. Si algo sobra aquí son personajes: toda una fauna de elementos dispersos, a cada cual más molesto, puebla un escenario tan confuso como previsible. La falta de imaginación se apodera de la escena en forma de caza fantasmas sofocante. Mientras los encuentros familiares (“Agosto: Condado de Osage”, “El cadáver del señor García”) buscan imponer el tono dramático y alocado, “A quemarropa” abunda de una dirección ligera que fermenta en un texto soso y aburrido. El actor excesivo, personificado en Federico (Fernando Malta Avis), se convierte en vómito de la repetición cansina. Gema Dace Martínez destaca, dentro de su maldad transparente, por mantener el suspense de un personaje horizontal que sabe alcanzar el primer plano y situarse en un elegante y oscuro segundo lugar. Despierta interés pero sin aspavientos.
La elección musical es acertada en los tres temas que conforman esta obra: The Animals introduciendo un ambiente siniestro con “The House of the Rising Sun”; el aire hippy proporcionado por “California Dreaming” (The Mamas & the Papas) y un final en busca del aplauso con R.E.M. Es un episodio menor de olvido fácil.
La inexperiencia concede el privilegio de mancillar el nombre de un clásico. Donde “La discreta enamorada” es volcán y fuego, Teatro por necesidad estropea el cuento, lleno de ardides y embrollos. Donde hay farsa decorosa, sólo vi palillos que se derrumbaban por su propio peso: la inestabilidad. Presentes son los celos, el amor y el deseo.
Si Lope de Vega despertara el ojo, desconfiaría de este enredo, que no haría suyo, atribuyendo el valor a la voz, convertida en portento, del Capitán Bernardo (Jorge J. López).
 
'La venda' y 'La difunta'
Es posible que mientras don Miguel de Unamuno deambulaba pensativo entre las callejuelas salmantinas, o por la Ronda de Bilbao, escuchara algún hecho misterioso inspirador de “La difunta”, sainete en un solo acto. Su picardía, encaminada al divertimento relajado, resulta sosa en la piel de Rebufos Complutinos; una pieza de amor carnal tomada en clave cómica y algo paranormal. Más experimental, e igual de débil, se presenta “La venda”. La reflexión unamuniana sobre la vida y la muerte se gesta en una tragedia que incita al bostezo, sorprendido por un montaje visual atrayente: ejemplo de que la imaginación no reside en las capacidades técnicas sino en el seso interpretativo (y aquí hubo poco). Los actores dialogan con brazos mirando al suelo, ensartados en una inexpresiva presencia. “La venda” tiene tanto de fe ciega como de ceguera espiritual: una señal de la crisis religiosa que caracterizaba al principal exponente de la Generación del 98.
'La doble historia del doctor Valmy'
2016 es un año afortunado para las letras universales, donde muerte y nacimiento se convierten en recuerdo cultural. Miguel de Cervantes, Rubén Darío, Ramón Llull, William Shakespeare o Antonio Buero Vallejo convergen en su protagonismo. “La doble historia del doctor Valmy” habla de la tortura, del poder policial ejercido por ideologías que hacen de las dictaduras sus pistolas. Buero Vallejo, por boca de ADAMUC, nos devuelve a lo más oscuro de la dictadura franquista: cuando los verdugos se aferraron al poder, abducidos por el miedo. Muestra lo mas bajo del hombre, la flaqueza de su retraso moral. Este drama político se desarrolla en tres ambientes: el salón del matrimonio Barnes, convertido en confesonario; una consulta médica trasformada en diván de paciente atormentado; una cárcel fría y anónima, con gritos desgarrados y prepotencias militares. Los miembros de ADAMUC construyeron una interpretación plana, sin vibración.
Erguidos en todo momento, estuvieron rezagados en la representación del drama moral buero-vallejiano, merecedores de aplausos discretos. Es la tortura de los presos y el calvario del torturador, inconsciente de su maldad; el secretismo con que se ejecuta, la ceguera de las personas cercanas a un verdugo oculto y la necesidad de buscar perdón en el sufrimiento cuando esa ceguera abre los ojos. Se trata de una creación que respira en la eternidad del tiempo, junto a las edades del hombre. El torturador, a parte de destrozar vidas ajenas, se martiriza a sí mismo en su despertar. “...una gran obra, si es una gran obra, es potencialmente representativa de casi cualquier tiempo..." (Antonio Buero Vallejo).

El telón de este año se cierra recitando versos en “El último ninot”. En un intento de retratar el corazón del pueblo llano, los personajes, poco convincentes, secuestran el alma de las palabras con una declamación honrosa pero distante. El espectro de la Inquisición se instala sospechoso en la España de Fernando VII bajo la sombra del Tribunal de la Fe dictando conciencias. El montaje de Rubén Buren es un grito popular contra la tiranía del medievo borbónico y el poder de la Iglesia alentado por las logias liberales. Los cuadros que componen la escenografía de “El último ninot”, se adelantan a su tiempo. Se han confundido de escenario intentando ambientar el afán laborador del pintor Demetrio. El inconformismo popular se debate entre la diversión y el deseo de revelarse contra lo impuesto. Como en obras anteriores, hay un desenfreno interpretativo que no deja paladear este aire saltarín de los personajes.

Finaliza un festival de teatro que, conforme avanzaba, iba cayendo en picado. Con algún repunte notorio, la tónica general ha sido más deprimente que exitosa. Afortunadamente el próximo año nos brinda la oportunidad de nuevas expectativas, de mejoras, de superación. El futuro será nuestra esperanza.  (Ir a parte 1)
DESCARGA DE LIBROS
El señor Ibrahim y las flores del Corán EPUB
(Éric-Emmanuel Schmitt)
La discreta enamorada PDF
(Lope de Vega)

La discreta enamorada EPUB
(Lope de Vega)
El cadáver del señor García PDF
(Enrique Jardiel Poncela)

El cadáver del señor García EPUB (Enrique Jardiel Poncela)
 
Histórico (todos los artículos publicados)
La revista Photomusik no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores expuestas en esta sección.
Texto: www.photomusik.com ©

<< 2015       < anterior          siguiente >       2017 >>

© Copyright Photomusik.com