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EUROESCEPTICISMO DE ANDAR POR CASA
El desencanto español hacia el Parlamento Europeo se hace notar en las elecciones de 2014
JGS
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El CIS ha hablado en relación con las próximas elecciones al Parlamento Europeo. La marea de estadísticas ha comenzado su periplo invasor por España. Su destino: Europa, marcando la senda de un reality televisivo donde la palabrería adquiere un tono de entereza solemne y empaque sobrio. Se ha abierto la veda a la caza del voto furtivo: ése que no se compromete con siglas ni ideologías; el que tanto aprecian las formaciones políticas. Ése que, muchas veces, decide si la balanza es más roja o azul. Aquél capaz de hacer bailar un poco al soso bipartidismo caciquil que gobierna España desde que la Democracia fue parida. El reciente barómetro elabordo por el Centro de Investigaciones Sociológicas reconoce la amplia mayoría de la abstención y el escaso interés del español por esta institución europea, o sea: por la politica que desarrollan sus/nuestros representantes. Europa se muere con cara de Titanic, mostrando una decadencia dual: la amarga de los pasajeros de tercera y la bollante que disfrutan Merkel y los de primera, mientras pone restricciones al mestizaje cultural propiciado por la inmigración.
El baile de cifras se prepara para la decapitación del día 25. 2.106 candidatos españoles compiten por 54 puestos de eurodiputado en una valoración final en la que todos ganan. Números y nombres serán más importantes que los proyectos. |
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El ciudadano que paga sus impuestos sin quejarse está cansado ante la pantomima del político. Estamos hartos de que nos traten como a piltrafa electoral. Somo el banzo del político arribista que sólo piensa en el pueblo cuando lo necesita para su ascensión política en vez de buscarlo para sus decisiones como representante de un electorado. Son reyes de la mentira y magos de la ineficacia. El pensionista está agotado por el recetazo; la juventud, se siente marginada sin empleo, obligada a convertirse en emigrantes forzosos; la mujer pierde su valor femenino. El poder adquisitivo del trabajador ya no es un poder sino un sueño mientras aspirantes al eurotrono sacan pecho apostando por la competitivad económica en una país lleno de EREs y abandono a las PYMES.
Europa es esa granja multicolor en la que no todos caben y sólo juegan un pocos. Los problemas que nos preocupan no se encuentran en los sillones de Bruselas, aunque dicen que allí se debaten, se pelean, se defienden. El ciudadano que se levanta todos los días a las 6 de la mañana, coge dos autobuses o hace cola en el metro, se siente defraudado con los politicos que le prepresentan en Europa. ¿Por qué, entonces, apoyarles?
El auge de los partidos de extrema derecha responde al descontento que busca una luz fantasma al final del túnel. NO interesa Europa porque Europa no nos representa, dice la calle; no nos interesan los que van a Bruselas porque son la pantalones de la banca y los tirantes del gran capital... y no nos representan. Tampoco interesa la anarquía ni la ley de la selva, que no se confunda nadie. Como humildes buscadores de la verdad, la gente de a pie quiere autogestionar su vida, pagar lo que es obligatorio sin ser exprimido, sentirse valorado en el trabajo y disfrutar de su esfuerzo.
El bipartidismo que ahoga a la política española es un cáncer social tan prepotente como vil. Una dualidad tramposa que se convierte en célula única del juego democrático. La moneda de cambio con la que comercian quienes, en España, se han subido al carro de la política para hacer negocio y especular con las ideas. Volviendo al CIS, augura un fin de la era bipartita en la política que nos va a representar en Europa. Si el día 25 de mayo, la abstención consigue una notoria representatividad, abrirá la puerta a que más fuerzas políticas entren en la Cámara de Bruselas. El espectro de alianzas entre las distintas formaciones dará por terminada la época de hegemonía monocolor. La entrada de nuevos grupos ofrece más cancha al juego político.
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En los debates televisados, apenas se ha hablado de corrupción, un asunto de fuerte calado social. Esta anécdota ha marcado el grueso del juego político pre electoral. Viene a demostrar cobardía y desinterés por las inquietudes del pueblo, responde a una estrategia pactada entre los partidos. Por eso, la desconfianza y el excepticismo son mayores. Crecen como una marea más, inquietante entre los políticos amantes del voto y no su trabajo.
Europa (o España) no necesita una Primavera Roja, ni Verde, ni Azul sino multicolor, donde los árboles no sean iguales ni se tuerzan en posturas reverenciales ante cualquier rayo de sol que caliente su sombra. |
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