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UN REGRESO ERRÁTICO
Película Jurassic World: El renacer
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica
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Cuando el mundo jurásico era algo por descubrir como incógnita científica y como atracción asustadora podía tener su encanto, sabía a naturaleza. La versión nueva de un producto muerto se aleja de los parámetros excursionistas, hasta ahora conocidos, para adentrarse en la necesidad de encontrar al dinosaurio como herramienta que puede salvar a la humanidad. El proyecto expedicionario que se monta en torno a la idea de alcanzar al bicho no puede sostenerse sin un regreso a la civilización sano y salvo (aunque este aspecto sea entendido por algunos como la meta de una paseo en el que las personas le importan poco). El espíritu aventurero de Sam Neill, Laura Dern o Jeff Goldblum en busca de los animales extinguidos, o las buenas intenciones de Richard Attenborough, han desaparecido para ir en busca de aquellos que decidieron aislarse en lo más profundo de la selva ecuatoriana. ¿O eran producto de fabricaciones genéticas cuya deformidad les permitía gozar del paraíso tropical convertido en basurero biológico? Pierden su función museística. Scarlett Johansson no protagoniza su mejor papel, tampoco el más interesante ni explosivo. El atractivo farmacéutico para financiar esta aventura sin fines científicos toca la fibra de la primera preocupación humana: la monetaria. La aparición de nombres como Blackwater quiere proporcionar aires creíbles a una película de narrativa simplona y defectuosa. Los fallos en la continuidad guionística brillan por su ingenio. El padre de la criatura, Michael Crichton, junto al otro compañero del guion original de 1993, David Koepp, se emperran en tirar hacia adelante a través de escenas conocidas.
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Este universo prehistórico, que conserva su ADN, se mantiene gracias al Mosasaurus, Titanosaurus, Dilophosaurus, Quetzalcoatlus, algún dinosaurio mutante o el imprescindible Tiranosaurio Rex. Fauna por mar, aire y tierra (contando al Homo sapiens). Los monstruos son animales salvajes que no asustan, formando parte de un elenco sin los que nada sería posible. El ser humano es un sujeto entrometido que recibe menos de lo que se merece. Es igual que aquel espontáneo lanzándose a la plaza de toros sin saber hacer quiebros. Al final, el astado ejecuta su trabajo corneador sobre la inocencia del precipitado. El equipo directivo de esta secuela franquiciada que busca reinventarse con relatos coloridos en su envoltorio no habrá reparado en gastos para obtener un resultado mediocre en un pozo sin fondo. Las persecuciones cansan, los habitantes de su hábitat inhóspito padecen las molestias de otros animales que se creen inteligentes cuando no es así, y mucho menos dentro de este ambiente selvático y desconocido.
Los atascos automovilísticos provocados a entrada y salida al trabajo son más angustiosos que una película olvidable con rapidez. La producción ejecutiva de Steven Spielberg ha sabido olfatear el rastro del dinero de esta franquicia como buen dinosaurio. |
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Texto: www.photomusik.com
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