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HORROR SIN PALABRAS
Película Baby
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica |
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Las personas que se afirman en su independencia dependen de ella para sobrevivir. Quienes dicen no servir a nada ni nadie forman se hunden en su miseria. parte de una cadena que les conduce hacia cumbres o abismos, según se enfoque. La decrepitud enganchada al submundo de las drogas empuja a que una chica embarazada joven nade en un pozo oscuro con atisbos de vida. La oscuridad se niega a encerrarse en el suicidio o la muerte por sobredosis; todo lo contrario, ya que hay espacio para la vida en este mundo de telarañas borrachas. La heroína lleva a Rosie Day por un callejón sin salida, atrapa a su víctima con paciencia arácnida. Los ojos empachados de alcohol cobijan la mirada perdida de una mujer más próxima a errores adolescentes que a la adultez con sus fallos. El mundo de la droga cala a degüello en venas arrasadas por fuego narcótico. Las calles son un almacén de incomunicación. El silencio y la figura desgarbada de muchacha rota reptan por fondos que no dan cobijo a la conciencia.
La llegada de un ser nuevo es un inconveniente que se presta más al deseo de la muerte que de la vida. La cueva urbana cede el protagonismo al palacete gótico, similares en su decadencia. Las dos atmósferas son espacios agobiantes sin hueco para el oxígeno. Las intenciones humanas se mueven interesadas con mímica como esencia de un estilo narrativo propio. La apuesta arriesgada funciona con eficacia sin el lirismo que Pablo Berger puso en Blancanieves. Los intertítulos sobran en una película muda que no renuncia a la música convertida en voz.
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El misterio recorre la pantalla con sangre fría. El recuerdo se encierra en una instantánea de familia y un maillot que se presta a la simbología del fracaso, la frustración, el sueño o el castigo. Las alegorías hacen de la vida el escenario de un bosque salvaje. El futuro se agarra a la necesidad de traficar con una hija recién nacida para seguir consumiendo. El relato ácido se traslada a la historia sórdida que incluye un caserón habitado por personajes siniestros. Baby aborda la maternidad irresponsable entendida como estorbo y negocio. La obligación de concederse una segunda oportunidad enmienda el error, producto de la visión narcotizada de la supervivencia. La necesidad de recuperar al hijo tratado como mercancía rompe un mundo lleno de maldad que comercia con bebés. La dimensión del error no supera el pánico de ser descubierta en la labor salvadora.
La acción de este mundo opresivo trascurre en una ratonera con aires macabros donde la fuerza del matriarcado no puede reprimir su decepción femenina como mujer y madre. Hay mucho de enfermedad en una matrona cuya mirada asusta, no deja de comer fresas y pasa los días tachando fechas en el calendario de un embarazo imaginado. Los personajes son aberraciones encerradas en sus traumas y fantasías que hacen vida en común sin convivir. Cada uno reina en su mundo: la maldad (Harriet Sansom Harris), la imaginación de Mafalda Carbonell o la servidumbre de una albina ambigua encarnada por Natalia Tena. El resto del elenco va desde el glamur barriobajero de Natalia Ruiz, la traficante fantasma, y su perro con días de peluquería; el paso fulgurante de una casera con alma de madre que se imagina lo peor (Charo López) hasta esos bebés mercados.
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El suspense adictivo de Juanma Bajo Ulloa es vacío que intenta recuperar los espacios abandonados, un canto al perdedor, la fuerza de la vida que levanta a la protagonista, un cuento terrorífico que no huye de imágenes tan bellas como oscuras. Su composición es puntillosa en color y expresividad. Los bosques favorecen el verdor de una fotografía lírica. La liturgia de la climatología es básica para comprender el recogimiento boscoso. La luz y los nubarrones regalan barroquismo, hojarasca y aislamiento. Su rutina hace del entorno un mundo abandonado que produce admiración. Se confía en el poder visual, el voz escondida, las miradas, el llanto infantil, la soledad de un mundo destinado a cumplir sueños por dinero. La tragedia pelea con la redención en este cuadro de autodestrucción y reconstrucción. |
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